¿Soy un hámster?

Cuando tenía 19 años recibí una oportunidad increíble: alguien que conocía trabaja en un canal de televisión nacional me dijo que buscaban azafatas para los programas (un ayudante de producción, vaya). Queriendo estudiar algo relacionado con audiovisuales, envié mi currículum corriendo. Ese fue mi primer trabajo.

Los tres años siguientes, siendo 2021 el último, los pasé trabajando 32 horas por semana (en horarios nocturnos que llegaban hasta las tres de la mañana) y yendo a clase por las mañanas. Puedes imaginar la energía que tenía en ese entonces.

La situación tan inestable después del covid me hizo pensar en emigrar. Así que, después de una crisis debido a un cúmulo de cosas, me fui.

El primer año y diez meses, los pasé haciendo básicamente lo mismo que hacía en Madrid, acostándome tarde por culpa del trabajo, levantándome pronto para ir a estudiar o a un segundo trabajo y yendo a clases entre medias. Todo esto con un transporte que deja mucho que desear si pensamos en el de Madrid.

En agosto de 2023, conseguí un trabajo relacionado con una formación de nutrición que había hecho unos meses antes, y ahí sigo.

Y es a lo que voy: estoy tranquila. Gano un buen sueldo (aunque me podrían pagar máas por el trabajo que hago, pero como le pasa a casi todo el mundo), no trabajo de noche y mi empresa no está a tres horas de mi casa.

Inconvenientes del trabajo que me han llevado a ser un hámster (dentro de poco me entenderás, no te preocupes): trabajo de pie, me dan mis horarios cada día 25 del mes, no tengo horario fijo, a veces termino la última y empiezo la primera al día siguiente, tengo que aguantar a algunas personas bastante maleducadas y desgradables y no puedo decirles nada; y no puedo beber ni ir al baño cuando me da la gana (y me paso el día hablando con los clientes, así que imaginarás la sed que tengo). Hay otros inconvenientes, pero esos son los que más me molestan.

Así que he decidido continuar mis estudios de dietética (es porque tengo vocación, pero mi trabajo también me motiva a querer hacerlo). Así que ahora trabajo 30 horas por semanas y estudio en cuanto tengo un momento.

Así que estoy agotada.

Photo by Keira Burton on Pexels.com

Me siento un hámster que corre y corre para hacer girar la rueda.

¿El ser humano es capaz de «conformarse» con lo que tiene en algún momento? ¿Es tan maravilloso el hecho de tener tantas expectativas de cómo deberìa ser tu trabajo?

No me malinterpretes: tengo la suerte de no tener ningún otro problema ahora mismo a parte del trabajo, y es lo que me hace no quejarme. Soy consciente de las condiciones laborales y de vida que tienen otras personas, evidentemente. Lo que me hace preguntarme a veces si tiene sentido el querer cambiar algo.

Pienso demasiado últimamente,

~M.

Deja un comentario

Sobre moi

Me llamo M. Aprendamos cosas juntis. O lamentémonos, lo que quieras.